La introducción del euro tuvo lugar el 1 de enero de 1999, convirtiéndose así en la moneda de más de 300 millones de ciudadanos europeos. Durante los tres primeros años fue una moneda que no circulaba y que se utilizó únicamente a efectos contables como, por ejemplo, en los pagos electrónicos. El efectivo en euros no fue puesto en circulación hasta el 1 de enero de 2002, fecha en la que reemplazó, con unos tipos de conversión irrevocables, el efectivo en las monedas nacionales respectivas, como el franco belga o el marco alemán.
En la actualidad, los billetes y monedas en euros tienen curso legal en 17 de los 27 Estados miembros de la Unión Europea, lo que incluye a los departamentos de ultramar y los territorios e islas que forman parte de dichos estados o tienen un estatuto de asociación con ellos. Estos países son los que integran la zona del euro. Los pequeños estados de Mónaco, San Marino y Ciudad del Vaticano, utilizan también el euro en virtud de un acuerdo formal con la Comunidad Europea. Andorra, Montenegro y Kosovo utilizan asimismo la moneda única, aunque no exista un acuerdo formal.
| € | Moneda |
|---|---|
| 1 | BEF 40,3399 (francos belgas) |
| 1 | DEM 1,95583 (marcos alemanes) |
| 1 | EEK 15,6466 (coronas estonias) |
| 1 | IEP 0,787564 (libras irlandesas) |
| 1 | GRD 340,750 (dracmas griegas) |
| 1 | ESP 166,386 (pesetas españolas) |
| 1 | FRF 6,55957 (francos franceses) |
| 1 | ITL 1936,27 (liras italianas) |
| 1 | CYP 0,585274 (libras chipriotas) |
| 1 | LUF 40,3399 (francos luxemburgueses) |
| 1 | MTL 0,429300 (liras maltesas) |
| 1 | NLG 2,20371 (florines holandeses) |
| 1 | ATS 13,7603 (chelines austríacos) |
| 1 | PTE 200,482 (escudos portugueses) |
| 1 | SIT 239,640 (tólares eslovenos) |
| 1 | SKK 30,1260 (coronas eslovacas) |
| 1 | FIM 5,94573 (marcos finlandeses) |
Los billetes (y monedas) en euros circulan por toda la zona del euro debido principalmente al turismo, los viajes de negocios y las compras transfronterizas. Con anterioridad a la introducción del euro y de forma mucho más limitada, los billetes nacionales «cruzaban» también fronteras y después era necesario «repatriarlos» al banco central que los había emitido, principalmente a través del sistema de bancos comerciales. Este tipo de devoluciones no son necesarias con el euro. Sin embargo, dado que gran cantidad de los billetes en euros no permanecen en el país en el que fueron emitidos sino que se utilizan para efecuar pagos en otros países de la zona del euro, los bancos centrales nacionales deben redistribuirlos a fin de evitar un déficit de billetes en un determinado país y un excedente en otro. Estas transferencias de grandes cantidades de billetes están financiadas y coordinadas de forma centralizada por el BCE.
El valor y el número de los billetes en euros en circulación han aumentado sin cesar desde la introducción del efectivo en euros en 2002. El efectivo es, con diferencia, el medio de pago más utilizado en las operaciones al por menor en la zona del euro si se atiende al número de operaciones, aunque su importancia es mucho menor si se atiende al valor de estas. En ambos casos, sin embargo, el efectivo ha ido perdiendo protagonismo en las últimas décadas, mientras que el uso de las tarjetas de débito y crédito ha aumentado y se espera que siga aumentando.
Como instrumento de pago, el efectivo presenta algunas características singulares:
Por estas características del efectivo, la sociedad no está dispuesta a prescindir de él, y seguirá siendo indispensable como instrumento de pago muchos años más.
Una de las funciones básicas del Eurosistema conforme al Tratado de Funcionamiento de la UE es promover el buen funcionamiento de los sistemas de pago. El Eurosistema es neutral respecto de los diversos instrumentos de pago; no prefiere a uno antes que a otro. Sin embargo, los bancos centrales del Eurosistema son especialmente responsables del efectivo, pues son los emisores oficiales de los billetes en euros. Además, la mayoría de estos bancos ponen en circulación las monedas en euros, emitidas por los Estados miembros. Por lo tanto, el Eurosistema tiene el compromiso de velar por la disponibilidad general, facilidad de uso, fiabilidad y eficiencia del efectivo como medio de pago en operaciones al por menor. En el ámbito de sus competencias, el Eurosistema vigila y trata continuamente de promover la seguridad, resistencia y eficiencia de los ciclos del efectivo en la zona del euro.
En abril del 2001 el Consejo de Gobierno del BCE decidió que la producción de billetes en euros debería descentralizarse y compartirse tras la puesta en circulación inicial del efectivo. Por consiguiente, desde el 2002 cada banco central nacional de la zona del euro tiene asignada una parte del total de la producción anual de billetes de determinadas denominaciones, y se hace cargo de sus costes de producción.
En septiembre del 2002 el Consejo de Gobierno decidió establecer una reserva estratégica de billetes del Eurosistema, destinada a ser utilizada en circunstancias excepcionales, es decir, cuando las reservas logísticas del Eurosistema resulten insuficientes para hacer frente a un incremento imprevisto de la demanda de billetes, o en caso de una interrupción repentina del suministro de los mismos.
Las reservas logísticas y estratégicas garantizan que los bancos centrales nacionales puedan atender en todo momento la demanda de billetes, con independencia de que ésta provenga o no de un país perteneciente a la zona del euro. Las reservas logísticas satisfacen la demanda de billetes en condiciones normales a fin de
Para más información, véase el Marco jurídico, es.
Principio de páginaLos preparativos para la segunda serie de billetes en euros siguen su curso. Al igual que los billetes de la serie actual, incorporarán elementos de seguridad fáciles de detectar y difíciles de falsificar. No obstante, presentarán un mayor grado de perfeccionamiento que los mantendrá por delante de la tecnología de impresión y reproducción de imágenes al alcance de los falsificadores.
Está previsto que la primera denominación de la segunda serie se introduzca en los próximos años. Las demás denominaciones se introducirán a intervalos regulares hasta sustituir por completo la serie actual. El diseño de los nuevos billetes seguirá incorporando los elementos de «épocas y estilos de Europa», lo que permtirá a los ciudadanos reconocerlos con facilidad.
Principio de páginaTanto el BCE como los bancos centrales de la zona del euro están facultados para emitir billetes en euros. En la práctica, sólo los bancos centrales nacionales emiten y retiran de la circulación los billetes en euros (también las monedas). El BCE no cuenta con un departamento de caja que se ocupe de operaciones con efectivo. Por lo que se refiere a las monedas, los emisores legales son los países de la zona del euro. La coordinación de todas las cuestiones relativas a las monedas en el ámbito de la zona del euro corresponde a la Comisión Europea. Para más información, véase el sitio web de la Comisión Europea.
El BCE se encarga de dirigir y supervisar las actividades que los bancos centrales nacionales (BCN) realizan y de proponer las medidas encaminadas a incrementar el grado de armonización de los servicios de caja dentro de la zona del euro, mientras que los BCN se ocupan del funcionamiento de los sistemas de distribución del efectivo a escala nacional. Los BCN ponen en circulación los billetes a través del sistema bancario y, en menor medida, del comercio minorista. El BCE no puede llevar a cabo estas operaciones por no disponer de departamentos técnicos propios (es decir, unidades de distribución, unidades procesadoras de billetes, cámaras acorazadas, etc.).
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